jueves, 13 de noviembre de 2008

Reflexiones

Estos días pienso mucho. De hecho la mayor parte del tiempo me falta ponerme un cartelito que diga "no estoy, pruebe más tarde". El otro día estabamos en el pasillo de Reina Sofia, cuando mi tío Fran, otrora el Tate, contó una anécdota acerca de mi otro abuelo. Me di cuenta entonces de que aunque conozco las diez mil anécdotas que cuenta mi madre como si las hubiese vivido, no conozco las de mi tio. He tratado estos días de ponerme en el lugar de los demás, de mi abuela, de mi padre... de lo que yo sentiría en estos momentos si fuese ellos.

Pasé mi infancia en casa de mis abuelos. Otros niños la pasan en la suya propia, en la calle, no sé. Yo no, asi que puedo decir que he pasado mucho tiempo con él. Sin embargo, yo solo lo imagino como mi abuelo, jubilado, en casa, yendo a por el periodico (ir a por el "perioco" con el abuelo era tradicion de sábados y domingos por la mañana, sin falta). No lo recuerdo joven, ni educandome, ni negociando un contrato. Creo que cuando lo miramos cada uno ve cosas diferentes y es imposible imaginarme lo que ellos sienten.

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