Ayer, una llamada de teléfono removió un montón de cosas, de esas que parece que no están pero que de vez en cuando se hacen notar. Cuando intentaba dormirme empecé a indignarme más y más, conmigo, con aquello... pero será que ahora es de día y aunque ayer hubiera escrito una entrada bastante hiriente, hoy, vuelve a serme totalmente indiferente. A veces se te olvida lo mal que estuviste, y supongo que debe ser así.

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