Hoy es 1 de mayo, día del trabajador. A mí me ha tocado trabajar, hoy era el gran día. Hemos trabajado entre 11 y 13 horas diarias durante algo menos de 3 meses. Hemos venido los domingos, hemos trabajado en Jueves Santo... Hemos trabajado hasta 10 personas en la misma mesa de reuniones, la incertudumbre, la falta de información por parte del cliente, los cambios de última hora. Hemos aguantado el mal humor, el estrés y las salidas de tono de todos (aunque especialmente de un amigo mío...). Hemos cenado juntos en la habitación de alguno de nosotros muchas noches, sentados en la cama, trayendo sillas, ensalada, sopinstan, ensalada, sopistan. Y lluvía, nieve, frío, y sandwiches de paquetillo.
Pero estoy muy contenta. Lo estoy por que para mí, hoy, es el principio de un cambio. Aún no sé si es otro proyecto, otra empresa, pero lo es. Estoy contenta por que alguien en su desconocimiento, compró una botella de alcohol está tarde, por 340 coronas checas y no se dió cuenta del trabajo que ha supuesto que la puñetera maquinita lea el código de barras, cree una línea de compra, pida el pago y registre la compra, reste el producto de inventario, tenga en cuenta la oferta y el precio actual, el precio de compra para la tienda y el margen de beneficio, cree la linea para informe de aduanas, y registre en el balance de situación... Todo esto sin mostrar un error que nos hubiese parado el corazón, después de no haber dormido esta noche trabajando.

Estabamos todos en Praga, al menos en espíritu, apoyando a Andrés y sobretodo a Claudia (que somos Juniors!!!! que no se dan cuenta!!!!). Y es que estoy contenta por que echaré de menos las cenas, las cervecitas, oir a Tiago decir que quiere "comer como Dios manda", a Andrés decir barbaridades (estás enfermo!! ANDRES!! basta de brincadeirinhas!!), aprender portugués, la sonrisa de Claudia cuando estamos tristes, el genio de Cristina. Las charlas de motivación de Pablo, aprender de su "cinturita" con el cliente y un viaje inolvidable. El camino a Gundeli todas las mañanas, nunca a las menos 20... y bajar a la lavadora a la 1 de la mañana, otro vuelo más en la fila de la salida de emergencia. Cenar en el Tino y en el Murano, aquel baile en el Bar Rouge con Basel a nuestros pies. Las palmeritas, los granini y los babybel, energy milk, Café Latte.
La culpa es mía por haber sido tan imbecil de no haber sabido ver en los malos momentos el lado positivo. Por no saber a estas alturas que todo pasa, todo tiene solución y al final de todo se aprende. Sea como sea, gracias por todo!!!! A los de aqui por acompañarme en esta locura y a los de alli por aguantar mis lloriqueos.
Os quiero!!! Besitos
1 comentario:
Sí, Ángela, hay una frase de John Lennon que me gusta mucho:
"La vida es eso que nos pasa mientras hacemos planes"
La clave está en disfrutar de aquello que nos pase mientras los hacemos.
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