Al final el finde no ha estado tan mal. Cuando salí del trabajo el viernes pasé por la plaza de la Remonta para ver a Maria Docavo (en lo sucesivo, la Doki), y ya no volvi a casa hasta el sábado por la mañana para ducharme (hacer la masoquista yendo a ikea en metro) y volver. El piso de María es un piso muy particular. Viven 5 de las hermanas Docavo (en total son doce, ¿cómo es vuestro paragüero? ¿cuántas albóndigas hace tu madre?....). Tiene la enorme ventaja de que puedes elegir plan de marcha o peli tranquila simultaneamente, nunca sabes en que cama vas a dormir, como no lo saben ellas, y si compras 8 yogures, a lo mejor cuando vas, solo quedan 3. Por que lo mejor no es que son 5 para tres dormitorios y un baño, es que cada una aporta a un par de personas más. Todo es más alucinante en su casa de Almería, con el resto de los hermanos (a Rafa "el cuerpo le pide comisaría") sus padres, abuelos, una prima y yo, todos comiendo las 30 torrijas que habia hecho su abuela. Dignos de conocer en todo caso, he tenido esa suerte ;)
Mañana otra vez sonará el despertador a las 7 ...
domingo, 27 de enero de 2008
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